Aún quedan leves restos de
naufragio.
Aún aletean débiles y apagadas
luces de memoria,
golpeando indóciles sentimientos
contra el arrecife
asesino del insensible olvido.
Se abren de nuevo
viejas cicatrices silenciosas,
horadadas una y otra vez por
incansables espumas, azotadas
por un viento de poniente
que atrapa seres rotos,
historias de silencios y
polvorientos amores atrapados
en un tiempo sin relojes.
No hay comentarios:
Publicar un comentario