CONVERSACIONES CON MI YO
(1 PARTE)
Ayer existía la ternura, la mirada limpia de rencores el
deseo de ser junto a otros sin afán posesivo, sin mediaciones lascivas de los
perfiles corpóreos.
Ayer podía decirte que el amor es la constante idea de cada
ser humano que nos rodea, la búsqueda implorante de esas manos que se extienden
y rozan nuestro pecho.
Ayer, ingenua de mí, nada más importante que imaginar la
incapacidad amatoria de una presencia y hundirme en ella, renunciando al
pensamiento que exige razones y obliga a la cordura.
Todo era tan simple! Cualquier excusa valía para prolongar
la respiración en otros pulmones, en otro aliento, en la comisura fértil de
esos labios que invitaban al goce inmenso de ser un poco niña y descubrir otros
mundos más felices, más fructíferos al hombre y al poeta.
Hoy sonríes con mis tercas palabras de locura y te dejas embaucar por las fáciles
metáforas que ocultan la verdadera dimensión de una existencia de amores
inolvidables; que se aferran a los latidos del tiempo, porque está convencida
que alguien necesita su llegada.
Hoy, este hoy continuación de ayer, las miradas se han
vuelto hurañas y con escasas posibilidades de mirar más allá de nuestro propio
egoísmo o temor.
Y MI VIDA SIN MI, NO FUE MIA (2 Parte)
Nuestras manos ya no dibujan castillos en el aire, porque
están curtidas en el desengaño, en la conformidad de abrirse para recibir, no
importa qué ni dónde; porque son adultas y no se animan a volar hacia altas cumbres,
que representan otros cuerpos.
Hoy, te confieso mi oficio de poeta y esas batallas que
pierdo y toda la desgana acumulada ante el acoso de ciertos abismos
incomprensibles y provocados.
También, hoy, el silencio es una filosofía, cauta y
desesperada, para la supervivencia. Un compañero que me golpea el hombro, en
complicidad manifiesta, cuando estás cerca y presiento que no todo está
perdido, que la emoción de los versos se dilata y ocupa la paciente humanidad
de una niña coqueta y blanca, muy blanca, casi transparente, como papel
transformado en otro mundo.
Entre estas líneas y las palabras que avanzan sin decir
nada, existen los nombres, los paisajes corporales, las llagas que nunca
cierran, un ímpetu ansioso de inundación y la única difencia entre
Y
HOY.

