EL FINAL DEL VERANO
Fue cuando se adivinaban los primeros rayos de
sol, cuando tímidamente el calor dejaba cuerpos al descubierto y las calles se
llenaban de voces infantiles hasta bien entrada la noche. Cuando las hogueras
de San Juán, devoraban entre sus llamas cientos de mensajes lanzados con los
ojos y dientes apretados, y las
esperanzas se elevaban cimbreantes entre
ascuas avivadas mientras el fuego purificaba las almas allí reunidas a su alrededor
dando la bienvenida al verano. Cuando, digo, cogí lo necesario y me fui.
Cambiar de lugar, cambiar de caras, cambiar de paisaje…cambiar.
No se puede huir de uno mismo. Tú siempre te acompañas. Es inútil intentar
correr, por más que lo intentes, llegas al mismo tiempo. Así es que no te queda
otra que asumir y hacerte amigo por nada que te gustes.
Llevo tanto tiempo fuera lugar, de este lugar, que a veces
me pregunto si será realmente mi lugar, o quizás mejor cual será realmente mi
lugar.
A cada sitio que llego, quiero quedarme. Cada sitio en el
que vivo, lo hago mío. Pero a medida que pasan los días, la sensación se
repite. Las caras se repiten, los lugares se repiten, las preguntas se repiten.
Y vuelvo, siempre vuelvo al mismo punto.
Las decepciones se suceden, una vez y otra y otra, y el
tiempo no se detiene. El tiempo. Mi tiempo, es un reloj de arena, que cae
pesadamente sin pausa por un canal estrecho, imperceptible apenas, cruelmente
se amontona en el centro y me recuerda que el final se acerca.
Mi sitio. No hay lugar donde mis huesos encuentren la paz
que necesitan, ni brazos a los que arribar ni donde encuentren consuelo. No hay sitio para mí.
Un verano más, y las hogueras quemaron rastros de ilusiones
rotas, sueños sin cumplir; vuelvo a mis silencios, a mi mundo, a mi bosque.
El final de verano me obliga a hacer este balance. El otoño
se aproxima, cauteloso, dejando un sabor en mi boca agridulce una vez más, un
verano más. Un año más. Pero no una vida más. Después de unos miles de kilómetros
estoy de vuelta, conmigo de nuevo, en casa, sin pena ni gloria pero es lo que
hay.
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