viernes, 17 de junio de 2011

ME QUEDO TU SONRISA


Rabia, ira, furia contenida y respiración entrecortada…
Sentimientos encontrados horadando el alma a medida que los pasos acelerados se encaminan hacia la nada. Los ojos inyectados en sangre colérica,los puños apretados hasta doler los nudillos, y el grito ahogado en la garganta. Un grito silencioso, dolorosamente inquieto clamando por salir.
Cuando el dolor se derrama no hay muelle suficientemente alto que apacigüe tanta conmoción, ni consuelo que contenga palabras justas para calmar el alma herida y rota.
Pero es que ¿cómo perder en el infinito ingrato su sonrisa? Su sonrisa. La luz que iluminaba el día, esa era su sonrisa. Una expresión amable, amplia, que achicaba sus ojos llenos de vida, esa vida que se le escapaba a borbotones sin remedio.
Cuando pienso en lo injusta que puede llegar a ser esta maldita amalgama de subsistencia por la que encima debemos dar las ¿gracias?, LOS COJONES, ¿gracias, por qué?, quizás ¿por arrebatarnos a los que más queremos y dejarnos sufrir su ausencia?, pues gracias, ¿por jodernos la existencia a base de tropezar una y otra vez con la misma piedra?, eso lo dicen para que suene incluso benévolo, porque en realidad, y traduciendo, lo que quiere decir, es que somos tan gilipollas, que no aprendemos las lecciones que nos da, y nos enamoramos una y otra vez de los mismos prototipos de gente que no nos convienen, o sea que si hay en este mundo diez canallas…pues nos los llevamos todos. Y agradecidos, Gracias VIDA. Ella entonces cobra en especias y se queda con algo que tengamos en alta estima, a cambio de los favores recibidos, la muy hija de puta. Como si se sintiera que hay que pagar arancel.
Y nos arrebata a nuestros seres queridos, para así estar en deuda perpetua con ella.
Esta noche, más oscura de lo normal, intento que me ilumine
tu sonrisa, me lo prometiste…si, sé que tampoco quizás he cumplido mi parte, pero también se que tú me perdonarás. Decía una canción de Cortez, que “cuando un amigo se va, queda un vacío en alma, que sólo lo puede llenar, la llegada de otro amigo…”, lo triste, es que mis amigos se han ido yendo y llenado su hueco, uno detrás de otro….hasta perder la cuenta. Pero me quedan sus sonrisas…que no es algo, es mucho. Aunque esta noche, el encabronamiento no me lo quite nadie….

Nena, ¿un café?, donde siempre y tráete la sonrisa. Hasta siempre pequeña.
ISABEL S.HIDALGO

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