jueves, 19 de mayo de 2011

SEGUIRÉ SONRIENDO




En uno de los libros de Pablo Coelho  titulado, “A la orilla del río piedra, me senté y lloré”, hay una frase en la que dice: - "Existen derrotas. Pero nadie está a salvo de ellas. Por eso es mejor perder algunos combates en la lucha por nuestros sueños que ser derrotado sin siquiera saber por qué se está luchando."



Siempre pensé que con la edad, con la serenidad que otorgan los años, las derrotas, se asumían mejor, con más calma, al menos. Que la sensatez es algo que se gana, igual que se gana el título de señora, o de usted, igual que se gana la artritis, el reuma, o las canas. Que los sentimientos de fracaso desaparecían a medida que desaparecían las vergüenzas pueriles, y la aceptación era una lección ya aprendida sin necesidad de repetir.

Claro que también llegué a pensar que en esta etapa de mi vida, entrada la tercera edad, estaría, si no feliz por haber logrado los objetivos “normales”,  con los que  cualquier persona  sueña, casi sería así.

Hoy desde mi banqueta de pensar, en esta cocina como cada mañana, con mi café, las cosas son bien distintas. Las metas logradas bien diferentes.

Toda mi vida vista desde aquí, es como si se hubiese quedado a mitad de camino. Fijo la mirada en esa pared verde y no veo más allá. Los sueños, mis sueños, derrumbándose como castillos de arena, rotos y nadie a mi alrededor. Todo por lo que un día merecía la pena luchar, por quien merecía la pena luchar desvaneciéndose como humo de cigarros en tugurios nocturnos. Dicen que los fracasos, las derrotas y las pérdidas son bendiciones disfrazadas…yo digo que eso lo dicen los que no han visto ni sentido  como  poco a poco ha ido desapareciendo todo lo que te importaba en esta vida,… La muerte es sólo un trámite, un tránsito, una antesala. No me vale. Amigos infieles y traidores, amores malogrados….demasiado cansancio. Las cicatrices ya no se curan ni se cierran.

Sentada en esta banqueta, apurando un cigarro tras otro, mascullando otra derrota, intento armarme de valor, para afrontar el mundo de nuevo, y no pensar en el futuro, mientras, mis ojos se clavan en un florero repleto de margaritas. De nuevo un florero de margaritas. Como aquel 25 de Enero, la historia se repite. Unas blancas margaritas que irónicas   se ríen de mí y mi mala suerte, del dolor que me corroe las entrañas en forma de miles de mariposas revoloteando en mis tripas. Pasan las horas lentas y el mundo sigue, la vida sigue sin mí, y seguirá a pesar de mí y yo dejaré entre estas paredes y estas líneas mis derrotas. Fuera, comienza a llover, nadie sabrá de mis miserias porque a pesar de todo, seguiré soñando y entre pena y pena sonriendo.


http://youtu.be/A57wAKJ9kzs

2 comentarios:

  1. Es tan bonito todo lo que dices en este blog...

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  2. Me gusta tu narración...aunque tu tristeza ya no me gusta tanto. Recuerda todo lo que a mi me decías ... Tendré que ponerte los deberes ahira yo a TI. Besitos y un fuerte abrazo de oso. Yo ... Sigo aqui

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