martes, 24 de abril de 2012

LAS RESPUESTAS INFINITAS


 


Es de ya noche cerrada, madrugada fría y lluviosa, y esta ciudad duerme bajo el cansino chirimiri, narcótico y anodino.
Tras los cristales, una vida se paraliza lejos de esta habitación, donde vomito un día más, palabras que calmen mi mente hiperactiva, que cansen mi cuerpo entumido por los múltiples desvelos.

En el fondo, no hallo consuelo al pensar que sólo soy una nostalgia enquistada en la sonrisa y eso duele, me aterra.
Tan sólo una sombra detrás de la sombra de tu ombligo, y aún duele y da más miedo. Pensar que no hay mañanas sino, inciertos despertares, que no hay horizontes sino líneas ambiguas de ocasos pasajeros, sin tu presencia y me ahogo entre preguntas siderales.

Esta noche sólo soy esa mala fama de una primera impresión precipitada. Un enigma insoluble al que ni quieres acercarte y una cabeza llena de canas, envejeciendo por minutos.

En tu ruta mágica de reflejos cristalinos me apartaste sin remedio, no hay recuerdos que salvar. Y yo desde la eternidad de las horas, cada vez que miro la lluvia veo tus ojos eternos y me pregunto dónde retienes las respuestas infinitas, ésas que aún creo que merezco.

Pobre de mi, sólo soy el olvido de los amigos, el enemigo, el peligro, la noche de mis noches; soy tanto que jamás seré nada. Soy la nada y me elevo entre el humo de mis eternos cigarrillos, surcando el mar entre las nubes densas, atravesando este muro de silencios impuestos que, después de aquel último día juré no quebrantar.

…Y seguirás en esa isla rodeada de deseo por todas partes menos por una, esa a la que siempre vuelves “con los ojitos empapados en ayer”…con la certeza de hallarme siempre .


lunes, 23 de abril de 2012

MI NOMRE ES NADIE





Las sombras fueron entrando desordenadamente y a trompicones. Ni siquiera tuvieron la deferencia de tocar al timbre, al menos hubiera dado tiempo a mirar por la mirilla, a preparar el terreno, a poner trabas, peros, pegas, disculpas…yo qué se.

Se fueron instalando por  las esquinas del pasillo, formando pequeños montículos oscuros, crecientes hacia el techo.

Yo…no me di cuenta de las manchas hasta pasadas unas lunas, cuando se fue ensombreciendo la luz,  pensando, ilusa de mí, que las bombillas de bajo consumo iban agotándose. Para entonces era tarde.

Ellas se habían cimentado fuertemente ya, sobre los muebles, la tele, las cortinas, incluso habían entrado sigilosas en mi habitación y avanzaban hacia la cocina.

Estaba perdida irremediablemente y yo aún  no lo sabía. O si, o no…quizás.

Perdida. Maldita palabra. Tanto o más que  sombra. No sabía hasta ese momento, lo que llegaría a odiar esa palabra.

La vida se compone de palabras a las que en un momento dado llegas a odiar o a amar. Sombra, laxitud, incomprensión, indiferencia, abulia… palabras que se enquistan en el glotis y no digieres nunca demasiado, ahora el significado, viéndolas avanzar sin hacer absolutamente nada, sin fuerzas para combatirlas, me caen encima como  una pesada losa, de la que nunca escaparé. Estoy segura.



-La oscuridad me atrapa, me abraza, me apresa quizá… cual matrona amantísima y me besa. Lo peor de todo es que me dejo, me abandono a sus arrullos y desfallezco…-



Todo a mi alrededor a desaparecido. La negrura es absoluta como noche sin luna en un bosque espeso. No tengo escapatoria. Intento ver mi cuerpo a duras penas, fijando la mirada durante mucho rato mientras mi retina se acostumbra a tanta oscuridad. Creo ver, distingo a lo lejos allá abajo algo parecido a unos pies. Aunque trato de  asegurarme no sea un vano recuerdo retenido en mi cerebro. Con unas manos frías como témpanos  palpo a ciegas un cuerpo que reconozco como algo mío, aunque lejano. Podría ser yo. Pero no lo aseguro. No puedo estar segura ya de nada. Ni siquiera de ser yo quien lo describa. Ni siquiera de ser yo quien esta ahí.



-Todo mi cuerpo flota fuera de mi capacidad de comprensión. No soy dueña de mis pensamientos. No entiendo absolutamente nada de lo que me rodea y el cerebro, esa masa gris ya desprendida, duele al golpearse contra las paredes del cráneo en cada embestida que da, cuando las palabras se apalean contra  esos muros y retroceden clavándose en mi carne.-



Silencio .Todo se vuelve sordo y mudo en este mundo de tinieblas en el que floto, unida tan sólo por un fino cordón umbilical a mi habitación. Una habitación devorada por las sombras, dueñas de todo lo que creí, me pertenecía. Craso error, pensar que era dueña de algo. Por un momento creo sentir rubor en las mejillas al especular con la idea de que podría algún día siquiera sentirme dueña incluso de mi propia vida…Vida. Tan sólo una palabra que ahora el eco devuelve contra esta soledad vacía en la que se ha convertido esta casa, este cuerpo sin manos…, sin manos. Lo primero que ellas despedazaron, mis manos. Pensaron que ya no las necesitaba,  al fin y al cabo no eran nada más que un despojo por el que salían versos inconclusos, pésimos poemas y palabras que nunca decían nada. Ahora mismo  ni siquiera  ya ni pienso, esto es tan solo obra de una imaginación ajena.

-Toda mi instinto viaja a la velocidad de la luz, mientras mi cuerpo desaparece, antes de caer en una inconsciencia , esperando otro tiempo, otro espacio, otra vida quizás… otra vida sin tantas palabras, sin tantas sombras, sin tanto dolor, tanto cansancio acumulado a lo largo de los siglos.



Estoy cansada. Muy cansada. O eso creo. Ya no lo sé a ciencia cierta. Mi cordón tiene fisuras y no tengo manos para componerlo. Nadie puede ayudarme, no hay nadie. Las sombras invaden cada rincón, cada espacio de este pequeño reducto en que me encuentro y se me agotan las fuerzas. Sólo me quedan palabras, lanzadas a un vacío aterrador, ¿unos  ojos? acostumbrados a la oscuridad y mis silencios.

Palabras…mi voz que reverbera contra los muros que se han levantado desde que se filtraron estas malditas sombras y no llega al exterior.

Tanto tiempo hace que no sale mi voz…  se me olvidó cómo suena. Las sombra  te llevaron, se llevaron mi voz y los poemas…Quizás no tenga voz, como no tengo manos, como casi ni aliento ni fuerzas… Ni cuerpo, no lo necesito. Y quizás no sea nada. Esa sería la explicación más fácil. Nadie.

Me llamo Nadie. Y no existo.






sábado, 31 de marzo de 2012

ESCAMAS


                                       



           Miseria, cabezón, traspuesta la referencia de su escrito bajo la influencia de unos microbios insurrectos que pululaban por la nariz de mi cerebro electrónico, me fijé que después del mediodía las puertas de las almas de ciertas personas se mantenían abiertas hasta que un letárgico sopor las mecía en los brazos de Morféo.



Yo pertenecía a ese selecto grupo, hasta que descubrí a Wally en medio de todo aquel carrusel de razas, colores, idiomas e idiosincrasias. Cuando por primera vez le vi, mi corazón saltó hasta mi garganta, me hice minúscula ante la superioridad de su sonrisa y una dicha inundó hasta  el último  de mis poros.



Sus citas se convirtieron en lo único que hacia más liviana la existencia.  El clima de complicidad que se creo entre los dos, hizo que la invención de juegos, palabras y situaciones se convirtieran en algo habitual y tan sencillo como el parpadeo. El ansia por encontrarle rápidamente, se tradujo en una verdadera obsesión. La monotonía parecía haber desaparecido.



Después de conocerle los conflictos con mi opuesto se fueron suavizando. Primero las incisivas palabras de reproche se fueron tornando amargas definiciones de olvido, con el tiempo  los silencios se hicieron más pesados hasta aplastar las aletas del caparazón de mi cabeza, y ya estaba casi acostumbrada a respirar a través de la piel, ese aire viciado y enrojecido que  nos llegaba desde el exterior del cubículo en el que nos habíamos instalado.



Una mañana cuando los ciervos saltarines estaban en su más flagrante pugna por un trozo de botella de PVC, me encontré con Wally, iba cabizbajo, una tristeza  inusual en él envolvía su espacio.



Sus ojos de un lila intenso aparecían esa mañana de un azul pálido, casi transparente. Su preocupación se podía ver reflejada incluso en los pliegues de sus manos, en otro momento tersas y vigorosas, hoy opacas y taciturnas. Algo muy grave tenía que estarle pasando. Parecía adivinar el resultado de la lucha librada en mi interior, entre la duda oscura de convertirme en un elemento traslúcido y metálico o por el contrario zozobrar en los vaivenes de mi propia imaginación.



Mi primera intención fue acercarme a él, cogerlo entre mis plumas y acunarle como si de mi primer hijo se tratara, luego me di cuenta de que ya no tenía sentido, nada tenía ya sentido. Mis mejores plumas estaban ajadas, la sonrisa demacrada por las rayos de Saturno era imperceptible y las intenciones que podían ser buenas se quedaron en intenciones.



Lo demás transcurrió a lo largo de lo que aquí llaman mañana, es decir unos trescientos tegratones. Cuando me quise dar cuenta tenía a Wally tras mi encorvada espalda, sin mediar palabra me asesto un golpe en la escafandra y solo pude escuchar  su susurro, entre silbido y siseo que decía:



-          vuelve a casa , vuelve a casa. Te estoy esperando desde hace dos eternidades. Te espero, los despertadores acústicos  no funcionan, el acuario ya no responde al mando a distancia, los peces nadan como muertos, mi tiempo se está agotando.



Del resto no recuerdo más, cuando desperté, Wally estaba tendido a mi lado, sonriendo con sus ojos de amarillo luz, me miraba y  parecía feliz, pregunté que hora era y me dijo



-          Pronto. Tranquila, todo está bien.



Aunque quisiera no podría recordar nada de lo que                                                              pasó durante aquella larga semana que pasé con él, sé que fui feliz, que fui tan feliz que no creo que pueda serlo más. Se que no fue un sueño por las escamas que aparecieron en mi cuerpo después de estar con él.



Hoy solo veo desde la ventana de este cuarto como se mueven las hojas de los árboles, esos árboles centenarios y grises que me dicen que el final está cercano, de vez en cuando una mujer con  formas andróginas se me acerca y pone en mis venas  la única tranquilidad  que me acoge desde  que según ella me encontraron en el parque rodeada de hierba, con la mirada perdida y cantando una canción que no tenía sentido.



En el parque un  hombre con ojos verde esmerilado saca un bocadillo de su bolsillo izquierdo, ni tan siquiera lee en el periódico que lo envuelve la noticia de la desaparición de una mujer, no le importa, tiene que seguir buscando. Quiere seguir viviendo. Tiene que deshacerse de todas sus escamas para poder respirar, y estas crecen cada vez más aprisa. Tiene que encontrarla.








sábado, 17 de marzo de 2012

PREPOSICION-ANTE






Hay palabras a veces insostenibles

que se niegan a traspasar la barrera

enorme,

que separa la garganta de la mano.

Palabras vacías pronunciadas a la nada

a

destiempo,

recogidas por el viento y

escuchadas por nadie.

Hay palabras a veces infinitas

ante

las que enmudece hasta el viento.

Y hay palabras abrazables donde

cabe

creer, que los ecos lejanos regresan,

trayendo lejanas conversaciones,

con

amables entes de luz,

perdidas

contra

paredes añil intenso,

de

voces que escuchas

pensando…es su voz…

desde

que te fuiste no hay palabras que sostengan

esta boca y pronuncien, estos labios,

hasta

¿cuándo las palabras seguirás brotando

para

decir algo con sentido?.

Por

el mundo de las palabras,

camino intentando entender las señales

que me envían,

líneas torcidas, perdida,

formando rimeros tambaleantes de dudas.

Según

miro a los lados, a veces sobrevivo,

sin

el esfuerzo que supone despertar

cada día , ver los ecos

amontonados sin orden

sin concierto,

so

pena de caer una vez más,

sobre

la colcha revuelta .

Tras

el espejo, de nuevo se forman más  palabras,

ascienden hacia el techo,

palabras que atraviesan la piel

como finos estiletes, sutiles.

Mi vida rodeada de palabras silenciosas….

Hoy, también te quiero.

domingo, 4 de marzo de 2012

AIRES BUENOS






Está ahí,

detrás de este océano salado,

compartido,

si estiro mis manos rozo tus dedos,

yemas suaves y cálidas...

si alzo mis ojos

 puedo ver tu sonrisa,

extendida sobre mi rostro,

y tu ciudad,

esa que agoniza y se quiebra bajo tu pies apresurados...

Deseas salir corriendo,

lo harás, espera...el tiempo,

esa línea del horizonte,

la que observas desde el malecón porteño

se alinearán en perfecta sintonía, 



Detrás de este océano salado,

compartido,

Mi pequeña Fani,

te observo crecer.

Si estiro mis dedos rozo

Tu rostro,

Si alzo mis ojos puedo ver tu sonrisa

Extendida sobre mi y tu voz,

Tu voz, dulce, penetrando

En mis oídos, susurrando:

Estás aquí,

si me detengo a mirar mi alrededor,

 puedo rozarte los hombros y

 tomarte las manos,

 esas curtidas de tanta experiencia que

 me parece mentira

 se hayan posado en las mías.

 No dudo,

nada dudo acerca de tus ojos,

de tus palabras y de tus silencios,

 lo entiendo acá adentro,

 como ni siquiera llego a explicarte,

 y lo que más deseo cuando te pienso

 (que es todos los días)

 es que te dibujes la sonrisa en los labios,

 aunque la vida sea bien puta de a ratos.

No podés merecerlo más

porque sos inmensa,

 tu lugar no lo ocupa nadie.

Y tengo la fe en que vas a volver a alzar el vuelo,

con esos rizos negros al viento,

 la carcajada suelta por el aire,

 por el aire bueno,

quizás un aire mejor,

 regresando siempre también,

 para poder encontrar

dondequiera que vaya,

 dondequiera que esté,

 que estés.

 Siempre vas a estar entre mis ganas y

 mis certezas,

 mi adorada chavela,

 porque sos esa cuota que yo torno indispensable.

Gracias por existir, porque,

entre tantas dudas con patas,

me lleno más y más de certezas.



Y el mundo sé, te pertenece,

Como este mar al universo;

Encontrarás esas alas construidas de palabras,

la fuerza que mi aliento te impulsa y

tus ganas de volar;

una mañana con el alba, y el sol en la maleta,

cruzarás el umbral que separa el aire bueno,

quizás de un aire mejor,

con la certeza del regreso siempre,

a respirar ese aire viciado de ciudad infecto,

pero con ganas y madurez...

Mi pequeño trozo de Buenos Aires,

Mi soplo de aires buenos…



Pensar en ti es  renacer a un  nuevo día,

es vivir con las certezas ganadas y

 las dudas encogidas.






sábado, 3 de marzo de 2012

ALMA DE POETA


                                       No hay nada más penoso que la cáscara ambulante de un poeta.

 Gonzalo Torrente  Ballester





 

 

Si lo que te cuento en cada verso


no sale de mi alma de poeta;

si de mis manos vacías de pronto, surgen

las palabras acuciantes y

corretean por la geografía

de tu cuerpo, llenando espacios en blanco,

mancillando virginales pantallas...

no brotan de mi alma de poeta.

Si lo que vomitan mis entrañas,

esta explosión de aterradora  soledad,

esta añoranza mezquina del “no está”,

esta torpeza del “no quiero saber”,

esta renuncia atroz que me corroe...

no nace de mi alma de poeta.

Si de pronto mi mano escribe:

“me muero si no te tengo”... ¿cómo?,

“me muero si no te beso” ¿he dicho yo eso?,

y emerge así, de mi alma ¿de poeta?,

una de dos:

o es que aún estoy enamorada o

soy poeta. 


martes, 28 de febrero de 2012

Y ENTONCES…




 Como un soplo de aire fresco al amanecer

después de una noche en blanco,

como una ola rompiendo

contra el arrecife cubierto de conchas,

esperas mi mano,

tendida para alcanzar la  playa,

esa espuma que salpica los botes,

moja de salitre las redes antiguas.

Como un arco iris después de la tormenta,

gotas cristalinas precipitándose

por la piel ajada,

surcando las comisuras de unos labios,

estrellándose contra la arena,

desapareciendo entre las rocas,

entre los pequeños remolinos,

llegando a ese Mar.

Mar de tempestades.

Mar de sonrisas y de lágrimas,

De ciento y un estremecimientos

De esperanzas;

Mar de ondas balaceándose en el ocaso.......

Y entonces…

Las horas dejan de carecer de importancia,

frente a un mar en calma,

una mañana de Otoño soleado.

La mente se descongestiona poco a poco,

el mundo a ratitos desaparece alrededor.

El cuerpo parece se perdiera,

en cada minúsculo grano de arena,

si cierras los ojos,

hasta el sol dejara de parecer el sol,

para convertirse en una bombilla gigante.

Es extraordinaria la bondad del mar.

Cada ola,

lleva en su regazo,

el recuerdo de miles de almas,

sepultadas en sus orillas,

con una fuerza aterradora,

pero con una calma indescriptible.

Y a lo lejos en el horizonte,

donde se une con el cielo,

una delgada línea las eleva al cielo

con destellos multicolores

en forma de tormentas eléctricas.

Aún así la calma continúa,

y el Otoño, y la arena y esta playa semidesierta.

Y a pesar de todo,

no puedo evitar sentir ausencias.
Esas ausencias que ya no duelen,

pero  se extrañan.

Esas sombras vagabundas que,

desaparecieron al terminar el verano.



Porque detrás de las palabras,

sólo te tengo a ti,

tómame el corazón y endurécelo,

sin que pierda sensibilidad y

¿los sueños?,

 los sueños se componen

del mismo material del que nacen las alas.


domingo, 26 de febrero de 2012

VIAJE RETORNADO




Permaneces en el aire…

Aspiro tu olor entre la selva enmarañada de mi cama.

Ser flor es lo que tiene,

es ser un poco de colores con brisa de mar,

vaivenes juguetones de muñeca,

removiendo la arena junto a la orilla.

Ya no existe el siempre sin el nunca.

La fuente no mana distancias de soledades rojas,

ni conoce viajes sin retorno.

El final es el principio del viaje y

cada rincón de tu cuerpo grita a la luna,

una luna creciente con miedo a desaparecer en esta hora

en que te busco,

pero no te encuentro.

La melancolía me invade por dentro y escapo al mundo

cuando la luz del sol se pone a mis espaldas.

Hay vida alrededor, vida aterradoramente viva,

músicos de la calle que sonríen, gente que pasea sus

miserias,  tristezas, soledades, gritos ahogados…

Aferradas con lazos de colores a unas almas descoloridas,

quizás como mi propia alma.

cuando la noche se tambalea entre la ciudad y mi sonrisa

por miedo a parecer  feliz a medias,

regreso a mi jaula, cansada,  arrastrando los pies,

balanceando los hombros y

la ilusión de envolverte entre mis cuerdas.




miércoles, 22 de febrero de 2012

NO ME MOLESTES MOSQUITO….




Jugueteas a mi alrededor,  te posas en mi hombro,

te enmarañas en mi pelo, y  yo finjo ignorarte por completo;

mis ojos siguen fijos en el cursor que parpadea  mientras

tú recorres las líneas de lo escrito en la pantalla;

intentas llamar mi atención inútilmente,

 y vas lentamente

desplegando tus encantos por la sala,

y extiendes tus alas,

dejando caer en el aire un zumbido suave,

tan suave como la brisa que se cuela  por la ventana entreabierta.

Las sombras,

ya hace rato que se apoderaron de las paredes,

de los muebles,

de mis manos…

de mi misma y

sin darme cuenta escribo a tientas

a la tenue luz del folio en blanco de mi vida

medio vacía.



Solo cuando tu presencia se hace más tangible

más pesada,

más cansina que mi inspiración,

apago el ordenador y me voy a la cama.

Tú me sigues como un amante dócil,

observas mi desnudez agazapándose bajo las sábanas

libidinoso,

con  lascivia,

sediento de amor….

y cuando  la oscuridad invade  mi cuerpo te apoderas de mi.

Me susurras

insinuante

me seduces, yo

me abandono.....

el hechizo dura lo que dura el sopor,

Después….arrepentimiento.

Nunca debí bajar la guardia,

nunca debí sucumbir al sueño tan ligero

tan liviano, tan perecedero…pero

¿Qué estoy diciendo?

Enciendo la luz y miro mi rostro en el espejo….

Mientras cimbreo mi cuerpo hacia la sala

una mueca retorcida,

triste insignia de victoria asoma a mis labios

y como una oración lanzada al universo

lanzo una última mirada hacia esa pared deshonrada:

Jamás… jamás….nadie volverá a chuparme ni una sola gota de mi sangre….



Lástima, querida, que solo seas una mosquita…. 




martes, 21 de febrero de 2012

TIEMPO SIN RELOJES






Aún quedan leves restos de naufragio.

Aún aletean débiles y apagadas

luces de memoria,

golpeando indóciles sentimientos

contra el arrecife

asesino del insensible olvido.

Se abren de nuevo

viejas cicatrices silenciosas,

horadadas una y otra vez por

incansables espumas, azotadas

por un viento de poniente

que atrapa seres rotos,

historias de silencios y

polvorientos amores atrapados

en un tiempo sin relojes.

domingo, 19 de febrero de 2012

EL AMOR SE DESPARRAMA


 


El amor se derrama,

la piel se eriza al contacto de unas manos

repletas de caricias por expandirse.

Si no hay luz,

no hay sombras

que entretengan el momento de entrega,

no hay lugar para el retardo

del instante preciso en que el contacto

haga estallar cada poro,

como pequeños volcanes en erupción.

Te siento a través de mis venas,

fluyes entre los canales de mi antebrazo

hasta llegar a mis hombros

con pequeñas descargas eléctricas

que hacen a su vez,

que miles de revoltosas mariposas

aleteen en mi estómago

como si te redescubriera

una vez más,

como la primera vez que rocé tu rostro.

Y el amor se desparrama

cubriéndonos de una fina capa de esperanza

y de deseo.


Mientras el silencio se hace eco alrededor,

tan sólo de latidos apresurados

y apurar espacios…

”hoy te tengo, hoy te tengo…”