martes, 4 de octubre de 2011

VUELO IN-DIRECTO






Permaneció inmóvil largo rato observando sus miserias desparramadas por la cama revuelta, restos de una batalla librada consigo misma.

En su mano aferrada fuertemente la pequeña maleta donde debía meter todo aquello que verdaderamente sirviera para comenzar una nueva vida lejos de aquellas cuatro paredes impregnadas de dudas, silencios y frases mil veces repetidas a la nada.

Miró de nuevo aquel amasijo de dolor, fue eligiendo cuidadosamente de entre los escombros y colocando en su pequeño equipaje aquello que realmente aun merecía la pena salvar.



Cepillo de dientes,  bolígrafo, mi sonrisa  por si acaso, el amor que me sobró, quizás algún día…, la paciencia y la serenidad me las llevo puestas, seguro, fuera hace frío.



Salió de la habitación sin  mirar atrás. Un resplandor inundó la mañana recién estrenada tras su espalda.

Mientras caminaba calle abajo el fuego consumía su pasado.



Parece que hiciera siglos…sin embargo….
El bullicio de la calle despierta poco a poco del letargo matutino. Es temprano.
Los días se suceden uno tras otro, da lo mismo lunes o martes, diez o quince.  Todo carece de importancia cuando la vida se resume en intentar inventar vidas que no te pertenecen, en intentar imaginar paisajes irreales o aventuras que nunca vivirás.

Da igual pasar los días esperando tan sólo una llamada que te saque del tedio de una pantalla, o esa llave en la cerradura o los pasos acelerados por un interminable pasillo al caer la tarde, cuando el día ha muerto …un mes si uno no.

Quizás eres otoño perecedero inventando historias y versos; humo que se eleva hacia el techo e impregna las paredes tan sólo para recordarte mañana que el olor a rancio fue real. Historias…

Los caminitos se sucedían unos tras otros, unos frente a otros.
De la mano, con pasos acompasados y lentos, se dejaban mecer por los rayos otoñales que caían oblicuos por entre los grandes árboles del parque, para estrellarse después contra el suelo reflejando sus sombras, nítidas, uniformes, juntitas....

La perspectiva del tiempo no existía ni importaba. ¿Cómo se mide la felicidad del momento? Sería absurdo querer rascar minutos a un reloj de porcelana delicada.
Sin darse cuenta se hallaron frente al pequeño estanque donde una familia de ánades descansaba ociosa al calorcito del final de la tarde.

Abrazadas largo rato, mirando con esa paz que la imagen les proporcionaba no eran conscientes  de que el mundo a su alrededor podía desaparecer. Se besaron una vez más, siempre la última, mirándose a los ojos..."¿Quién fuera pato verdad?"

La tarde llegaba a su fin y empezaba a refrescar y solo dijo " Dónde  tú vayas iré, siempre..."

Una humedad bajo sus pies les hizo mover las patas y seguir  nadando  alrededor del estanque, felices una tras otra con los ojos brillantes, sabiendo más que nunca, que nada ni nadie las separaría jamás....

 Ahora vuelo hacia ti, en vuelo in-directo con la palabra presta en los labios, haciendo hueco entre mi sonrisa.

Y mientras atravieso esta jungla que me acerque un poco cada vez más a tus brazos, a tus besos, recito como una oración las frases sobre el tiempo y el amor tan aprendidas, palabras como leyes grabadas a fuego en mis retinas....con la mano aferrada fuertemente a la pequeña maleta  donde metí todo el amor que me sobró y que no quisiste.

"El tiempo es demasiado lento para aquellos que esperan... demasiado rápido para aquellos que temen.... demasiado largo para aquellos que sufren.... demasiado corto para aquellos que celebran... pero para aquellos que aman, el tiempo es eterno."

Yo sé que es de un escritor que ni me acuerdo. Ni me importa, se me antoja ahora mismo entre el bullicio que me absorbe y me impacienta. Musito tu nombre en cada parada hasta el mismo borde definitivo.

"El amor halla sus caminos, aunque sea a través de senderos por donde ni los lobos se atreverían a seguir su presa."

Miro hacia abajo e intento encontrarte a través de las nubes aún sabiendo la idiotez del gesto, aún sabiendo que no estás.
De nuevo sobre el asfalto, recorro los  suspiros que me separan de ti a través de la  selva, entre alimañas peligrosas carentes de toda sensibilidad...pero todo mi  esfuerzo es en vano. Al final de este calvario no  son tus ojos en los que mi mirada descansa del largo viaje, ni  tu piel  la que me cubre del frío




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