jueves, 27 de octubre de 2011

ROMPECABEZAS









Deja que me sumerja en los versos de tu mirada cristalina, descubriré el camino perdido del poema, y el horizonte  donde lanzaste el eco de tu voz la última tarde en aquella playa, enredada en las palabras.



Cuando los sueños se rompen en la noche, en los días...los años pasan inexorablemente sin sentido, sin compasión, esos sueños no se recomponen por si solos....

Hay que salir al exterior y respirar hondo y darse cuenta que no estás solo, que la vida es más que vivir a contraluz, tras los cristales opacos de una miserable existencia creada a base de ilusiones rotas....

Vive, sueña nubes de colores y zurce sonrisas a las flores, inventa una felicidad nueva, verás que la vida es otra cosa que llanto o tristeza. Todo es probar....



Podría perder hasta el orgullo…

Late mi corazón rumiando  todos los manojos de imposibles que ha ido acumulando. Late mi corazón a pesar de las certezas que en él hoy anidan, los dolores se amortiguan pero a veces vuelven con un regusto amargo en la boca, los placeres se deshacen contra el paladar, como bombones de incierto relleno.

Provocar una lluvia de deseos sobre este mundo a veces tan angosto como un túnel, a veces tan resbaladizo como piedras de río cubierto de verdín, a veces monótono hasta la extenuación. Deseos para ser cumplidos, incrustaciones de sueños quebrantados en el corazón.



Como un soplo de aire fresco al amanecer después de una noche en blanco, como una ola rompiendo contra el arrecife cubierto de moluscos, esperando mi mano, tendida alcanzar la espuma y arrancar sin un quejido, sin dolor. Como un arco iris después de la tormenta, gotas cristalinas resbalando por mis mejillas descoloridas, surcando las comisuras de mis labios estrellándose contra el suelo, desapareciendo entre las rocas, entre la arena, llegando a ese Mar. Mar de tempestades. Mar de sonrisas, de lágrimas,

De ciento y una sensaciones  esperanzadas.  Mar de olas balaceándose en el ocaso.......



Las horas dejan de carecer de importancia frente a un mar en calma, una mañana de Otoño soleado.

La mente se descongestiona poco a poco y el mundo a ratitos desaparece alrededor.

El cuerpo parece se perdiera en cada minúsculo grano de arena, y si cierras los ojos hasta el sol dejara de parecer el sol para convertirse en una bombilla gigante.

Es extraordinaria la bondad del mar.

Cada ola, lleva en su regazo el recuerdo de miles de almas sepultadas en sus orillas, con una fuerza aterradora, pero con una calma indescriptible.

Y a lo lejos en el horizonte donde se une con el cielo una delgada línea las eleva al cielo con destellos multicolores en forma de tormentas eléctricas. Aún así la calma continúa, y el Otoño, y la arena y esta playa semidesierta.

Y a pesar de todo, no puedo evitar sentir ausencias.
Esas ausencias que ya no duelen, pero que se extrañan. Esas sombras corretonas que desaparecieron al terminar el verano.



  Porque detrás de las palabras sólo te tengo a ti, tómate el corazón y endurécelo, sin que pierda sensibilidad y ¿los sueños?, los sueños se componen del mismo material del que nacen las alas.






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